sábado, 24 de noviembre de 2018
Explorando mi identidad docente. Lo que he mejorado.
Reflexionando sobre lo que me entusiasma de ser docente, debo reconocer que en parte fue la admiración que sentí por algunos docentes geniales de los cuales aprendí mucho y que marcaron mi infancia.
Ha sido también una aspiración personal, contribuir a la sociedad desde el ámbito educativo con mi experiencia como eterna aprendiz y profesional.
Ya en el ruedo se volvió un gran reto, no ha sido ni es fácil ser un buen docente, o mejor dicho lograr que el aprendizaje sea efectivo para todos mis estudiantes.
He aprendido de cada error, estoy en constante preparación, he mejorado en cuanto a metodología y uso de recursos, pero aún me falta dominar mis emociones para poder ayudar también a mis estudiantes a lograrlo.
Si bien no existe la fórmula perfecta para educar al ser humano, día a día vemos que hay docentes dispuestos a buscar mejores formas para lograr el aprendizaje de todos sus estudiantes y nos comparten sus experiencias.
¡Soy docente y muy orgullosa de serlo! Puedo mejorar la vida de mis estudiantes, las de sus familias y las de las generaciones futuras. Como docentes tenemos ese super poder de transformar vidas. Aquí voy, con una carga positiva como el protón, lista para seguir mejorando. 👍
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario